Ancianos, chicos, personas y familias desgarradas por la pobreza o por situaciones que afectan su salud o generan discapacidad… he aquí -junto con otros sectores de nuestra sociedad- a grupos de prójimos que requieren de un trato especial, de un cuidado diferente.

Se trata de sectores vulnerables que hoy -muchos de ellos- cuentan con estatutos de protección internacional y, mejor aún, con una cada vez mayor visibilización de sus problemáticas y necesidades.

Falta todavía que el sistema de protección oficial brinde las respuestas concretas que reclama cada una de las personas inserta en esos grupos para que puedan gozar en plenitud de los derechos que les corresponden.

Desde lo judicial, los procesos deben -en este campo- atender PRIORITARIAMENTE las problemáticas que subyacen a las demandas en las que están en juego este tipo de intereses. En tal formato de respuesta de los jueces está la médula -jurídica y humanitaria- de la eficacia procesal.

Como valioso aporte en esa senda, celebramos la aparición de la obra Tratado de la vulnerabilidad, importante obra colectiva -en la que hemos tenido el enorme gusto de participar- sobre estas cuestiones de imprescindible abordaje.TRATADO DE LA VULNERABILIDAD